jueves, 23 de diciembre de 2010

Pasos

Dejo este fragmento como quien deja un dibujo en una piedra del camino:

[...] no hay hombre que desde los primeros hasta los últimos pasos sepa y pueda ser únicamente malvado, ocurre que el hombre, cuando todas las esperanzas y todas las ilusiones lo abandonan, mata al hombre en él mismo, en el lapso de un segundo uno puede quitarse voluntariamente la vida y continuar viviendo, pero matar en sí mismo la necesidad de amor y la necesidad de esperanza son necesarios largos y duros años, cuando alguien se está ahogando se agarra incluso al aire o a un puñado de agua, así pues, cuando el hombre no se ha matado del todo y yace en los sombríos espacios del mal, si de pronto advierte un mínimo rayo de bien, el hombre se inclina sobre esa débil llama para en los momentos de soledad hacerse la ilusión de que lo que es ahora una débil y frágil llama puede convertirse en un inmenso resplandor [...] [1]

[1] Jerzy Andrzejewski, Las puertas del paraíso, Pretextos, 2004, p. 54

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